
El misterio sobre el desfile del Arca de la Alianza ha sido una cuestión candente durante siglos, hasta que documentos desclasificados de la CIA revelaron información sorprendente sobre sus investigaciones.
En el año 2000, estos documentos indicaron que el Arca pudo haber sido detectado en 1988 mediante técnicas de visión remota. Esta técnica, un tipo de percepción extrasensorial, fue parte del Proyecto Stargate.
El Arca de la Alianza fue un objeto sagrado construido por los israelitas en el siglo XIII a.C, poco después de su salida de Egipto. Era un cofre que contenía las tablas de los Diez Mandamientos y fue parte central del Templo de Jerusalén hasta su desaparición durante el saqueo de Babilonia.
La cultura popular ha llevado al Arca a un nuevo nivel de fama gracias a películas como “En busca del arca perdida”, donde Indiana Jones intenta evitar que caiga en manos de los nazis. Esta fama mediática ha aumentado aún más el interés por descubrir su desfile. Sin embargo, el Arca sigue siendo un enigma.
El Proyecto Stargate, iniciado durante la década de 1980, fue un programa conjunto entre la CIA y el Ejército de Estados Unidos para explorar habilidades psíquicas como la visión remota. Entre 1978 y 1995, se buscaron formas de percibir lugares remotos sin estar físicamente presentes. El objetivo era utilizar estas habilidades para la inteligencia militar.
En 1988, dentro del marco del Proyecto Stargate, un vidente conocido como “Visor Remoto Número 32” se encargó de localizar un objetivo secreto identificado más tarde como el Arca de la Alianza. El vidente describió el objeto como un recipiente hecho de madera, oro y plata, decorado con imágenes de serafines. Estaba supuestamente guardado en un lugar subterráneo protegido en el Medio Oriente.
La descripción del vidente incluía detalles sobre personas que hablaban árabe y un lugar seguramente protegido por poderes desconocidos que impedían el acceso. Además, se encontraron bocetos de un edificio con una mezquita con posibles “momias”. Las notas también mencionaban términos como “prohibido”, “muerte” y “destrucción”, lo que dio un tono ominoso al descubrimiento.

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