República Checa ha decidido ir a contracorriente con sus límites de velocidad: ya prueban circular hasta 150 km/h

  • República Checa lleva meses realizando una prueba piloto en su autopista D3
  • Es un límite dinámico en el que los conductores pueden ir a esa velocidad si no hay condiciones adversas

Buena parte de las normativas viales en los países que integran la Unión Europea son muy similares, aunque cada país tiene también margen de maniobra para estipular sus propias leyes. Un ejemplo es el caso de los colores de los carteles en autovías y autopistas, existiendo una interesante división entre los países que usan el verde o el azul para el fondo de estos carteles.

En este artículo el protagonista es República Checa, que lanzó el pasado otoño un proyecto piloto en una de sus autopistas, la D3, permitiendo circular en ella hasta 150 km/h bajo condiciones estrictas. Esto convierte al país en el primero de la Unión Europea en dar este paso, no sin dudas y críticas por parte de legisladores y ciudadanos.

Un movimiento a contracorriente. República Checa parece ir a contracorriente, sobre todo teniendo en cuenta que buena parte de Europa se está estrujando los sesos para debatir cómo reducir las emisiones. Tal y como cuentan desde Híbridos y Eléctricos, el Gobierno checo, puso en marcha un piloto que permite a los conductores alcanzar los 150 km/h en determinadas secciones de autopista. La decisión va avalada por un cambio legislativo aprobado en 2023 que habilitaba esta posibilidad, aunque su implementación no llegó hasta finales de septiembre del año pasado.

Dónde y cómo funciona. Según cuenta el Ministerio de Transporte de la República Checa, el tramo elegido para el ensayo es un fragmento de 47 kilómetros de la autopista D3, entre las localidades de Planá nad Lužnicí y Úsilný, en las proximidades de České Budějovice. A lo largo de ese recorrido se instalaron 42 señales variables de velocidad, con un coste total de alrededor de 2,2 millones de euros, que pueden mostrar tres límites distintos:

  • 150 km/h cuando todo está en orden.
  • 130 km/h en modo general.
  • 100 km/h cuando las condiciones se complican.

El tema es que la velocidad máxima no depende del conductor, sino de un sistema centralizado gestionado por el Centro Nacional de Información de Tráfico, que cruza datos de estaciones meteorológicas, cámaras y sensores en tiempo real. Según el portavoz de la Dirección de Carreteras y Autopistas, Jan Rýdl, para que se habilite el límite de 150 km/h «no puede llover, la vía tiene que estar seca, en invierno no se activa en ningún caso, el tráfico debe fluir con normalidad y no puede haber accidentes, obras ni vehículos averiados».

Lo que lo hace singular en Europa. Con esta medida, la República Checa se convierte en el país con el límite de velocidad más alto de la Unión Europea, por encima de Polonia y Bulgaria, que actualmente encabezan la lista con 140 km/h. El único caso que escapa a esta comparación es Alemania, donde algunos tramos de la autobahn carecen de límite fijo, aunque ese modelo tiene su origen en una tradición histórica muy diferente.

El ministro de Transportes checo, Martin Kupka, señalaba en una entrevista con el canal de noticias ČT24 que el objetivo del piloto es evaluar «cómo se recibe el aumento del límite entre los conductores y si provoca un incremento en el número de accidentes». La prueba tiene una duración mínima de seis meses, y los resultados determinarán si el modelo se extiende a otros tramos.

No todo el mundo lo ve bien. La decisión no ha estado exenta de crítica. Elevar la velocidad máxima implica mayor consumo de combustible por kilómetro recorrido y, por tanto, más emisiones, algo que choca frontalmente con las directrices medioambientales que impulsa Bruselas.

Austria probó algo similar entre 2018 y 2020, cuando elevó a 140 km/h el límite en la autopista entre Viena y Salzburgo, pero dio marcha atrás por presión política y preocupaciones sobre las emisiones. Países Bajos, en sentido opuesto, llegaron a reducir su límite durante el día de 130 a 100 km/h por razones similares. 

Además, más allá del tema ambiental, siempre cabe recordar que a mayor velocidad, menor tiempo de reacción ante cualquier circunstancia y, por tanto, mayores consecuencias en caso de colisión. Las autoridades checas defienden que el control dinámico del sistema mitiga esos riesgos, pero no todos comparten esa confianza.

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