Cómo cuidar tu mente de los ídolos actuales

Los ídolos de la cultura se han metido en la iglesia. En un mundo seducido por el brillo del dinero, el poder y el placer, incluso los creyentes pueden verse tentados a «rendir culto» a ídolos disfrazados: pantallas, ambiciones o posesiones que ocupan el lugar que solo Dios merece.

Esta lucha no es nueva. A lo largo de la historia, cada generación de creyentes ha enfrentado los altares de su época. ¿Qué dice la Biblia sobre estos ídolos? ¿Cómo podemos los cristianos navegar esta realidad y mantener nuestra fe firme? Acompáñame a explorar estas respuestas.

La advertencia bíblica

Una búsqueda obsesiva por la comodidad, el culto a estar físicamente en forma y el excesivo uso del entretenimiento son algunos de los ídolos a los que nuestra sociedad rinde pleitesía y devoción. No hay algo inherentemente malo en buscar el bienestar y disfrutar del entretenimiento, pero la tragedia surge cuando estas cosas desplazan a Dios en nuestros corazones.

La humanidad busca la plenitud de la vida en lugares equivocados. Y es triste que muchas veces los cristianos también ponemos nuestro corazón en cosas o personas que prometen satisfacer el alma, pero al no cumplir su promesa solo generan frustración y decepción.

Cualquier persona o lugar al que nos dirijamos para encontrar lo que solo el Cristo verdadero puede proveernos es un ídolo

 

Para evitar tales consecuencias, junto a la condenación que acarrea la idolatría, la Biblia nos exhorta: Cuídense de los ídolos. El apóstol Juan concluye su primera epístola con esta breve pero contundente exhortación (1 Jn 5:21). Es un llamado a la sobriedad y a estar atentos al peligro de caer rendidos ante las estatuas contemporáneas.

En su carta, Juan está interesado en proveer seguridad de salvación a los creyentes y contrarrestar a los falsos maestros. Algunos habían estado proclamando el error de que Jesús no había venido en carne, con lo cual creaban un Cristo falso, es decir, un ídolo.1 El problema con eso es que los hijos de Dios podrían estar inclinados a buscar plenitud en tal ídolo, en un Jesús ficticio, al punto de tratarlo como a uno más en la cantidad infinita de estatuas y cultos que existían en la antigüedad. Por eso Juan concluye su carta con la exhortación rotunda y contundente: «Aléjense de los ídolos».

Nosotros también debemos atender a esa advertencia, porque cualquier persona o lugar al que los creyentes nos dirijamos para encontrar lo que solo el Cristo verdadero puede proveernos es un ídolo. Sin embargo, esto representa un reto para nosotros.

Nuestro mayor desafío radica en que los ídolos modernos no suelen ser físicos, sino espirituales. Son ideologías o conceptos, que a menudo se convierten en convicciones, que se infiltran con sutileza en el corazón de los cristianos. Su engaño es efectivo porque se disfrazan de verdad, cautivando la mente de los hijos de Dios. Una vez arraigadas, estas ideas no bíblicas seducen los afectos, generan una falsa sensación de bienestar y desvían nuestra voluntad, convirtiéndose en objetos de nuestra devoción y lealtad.

Jesús versus los dioses falsos

La pregunta entonces es: ¿Qué debemos hacer? ¿De qué manera nos protegemos? En breve brindaremos una respuesta bíblica a esto. Pero antes, nos urge confirmar el cimiento. En concreto, necesitamos aferrarnos a dos verdades fundamentales para enfrentar los ídolos que amenazan el alma.

El enojo que surge porque alguien obstaculiza mi camino al entretenimiento o al placer es una mala señal sobre la condición de mi corazón

 

La primera verdad es que el sacrificio de Cristo en la cruz y Su resurrección constituyen el único fundamento de nuestra salvación (Hch 4:12). Ninguna idea que el mundo actual nos ofrece, por atractiva o novedosa que sea, puede borrar el pecado ni llevarnos al cielo. Solo Cristo, mediante Su amor demostrado en la cruz, ofrece salvación verdadera (2 Co 5:21).

Los ídolos del corazón compiten con el Salvador, no porque lo merezcan, sino porque en nuestra mente los ponemos a rivalizar con Cristo, como si fueran capaces de salvar. Atribuimos a estos lo que solo Él puede hacer: redimirnos y así darnos significado (Mt 20:28). Solo Cristo puede salvar.

La segunda verdad a la que debemos aferrarnos en esta lucha contra los ídolos es que solo Cristo satisface plenamente el alma. Él es el agua viva que puede saciar la sed del alma (Jn 4:107:37-38). A la mujer samaritana, Jesús le explicó que el agua del pozo la dejaría sedienta nuevamente, representando las soluciones temporales que el mundo ofrece. En cambio, el agua que Él ofrece no solo quita la sed espiritual, sino que transforma el alma en un río que fluye hacia la vida eterna. Cristo se mantiene como el único capaz de dar total plenitud al alma humana, saciando por completo su sed existencial.

La clave es confiar en el Señor y permitir que Él trabaje en nosotros. Entonces, ninguna promesa de los ídolos surtirá efecto. Esta confianza en Jesús se manifiesta al renovar nuestra mente (Ro 12:1-2) y evaluar nuestros pensamientos con la Escritura (2 Co 10:3-5).

Cómo protegerte de los ídolos actuales

Como vimos, la exhortación de Juan permanece vigente: debemos cuidarnos de los ídolos. Ahora sí, ¿cómo luce este cuidado? ¿De qué manera los cristianos protegemos nuestro corazón y mente de las ideologías y conceptos de nuestra generación que se oponen a la enseñanza bíblica? A continuación comparto tres prácticas clave:

1. Identifica tu ídolo

Una pregunta relevante es: ¿Cómo puedo identificar si mi corazón o mente está siendo influenciado por un ídolo? Aquí algunas señales que pueden servir de guía para la autoevaluación:

  • Busco en esa cosa o actividad el descanso y la plenitud de mi alma. Si me siento decepcionado y en vez de recurrir al Padre en oración procedo a silenciar mi mente con algún tipo de entretenimiento o placer pasajero, ese es un indicador de que busco descanso en el lugar equivocado.
  • Dedico un tiempo exagerado a esa cosa o actividad, incluso por encima de mi tiempo con Dios en la Palabra, la oración, la comunión con otros creyentes, la asistencia a la iglesia o la lectura de recursos para mi crecimiento espiritual.
  • Me irrito cuando alguien interrumpe o amenaza con interrumpir mi tiempo con esa cosa o actividad. El enojo que surge porque alguien obstaculiza mi camino al entretenimiento o al placer es una mala señal sobre la condición de mi corazón.
  • Estoy dispuesto a pecar para obtener o disfrutar de esa cosa o actividad. Si no me importa violentar la Palabra para lograr el placer que quiero, no hay dudas de que estoy ante un dios falso.

Es importante identificar los dioses falsos que atentan con distraer nuestra devoción al Dios verdadero, porque ese es el primer paso para un tratamiento correcto.

2. Desarrolla una mente bíblica 

Una próxima táctica clave para levantar barreras ante la amenaza de los ídolos contemporáneos es el desarrollo de una mente que esté informada y formada por la Palabra de Dios. Para ello recomiendo lo siguiente:

Las Escrituras nos entrenan para supervisar lo que pensamos y filtrar lo que contradice la voluntad de Dios

 

  • Sumérgete en la Palabra de Dios para que tus pensamientos y decisiones estén alineados con Su verdad. No es suficiente con un verso bíblico o la lectura de un libro devocional. Si los cristianos deseamos cumplir con la exhortación de Juan de guardarnos de los ídolos, necesitamos dejar lo superficial y avanzar hacia una vida de profundidad en las Escrituras.
  • Dedica tiempo regular a la oración y a la reflexión personal sobre las Escrituras. Esta es la recomendación práctica que se desprende naturalmente de lo anterior. Acompañar la lectura bíblica con oración y meditación garantiza el cultivo de una mente celestial.

3. Monitorea tu mente

El combate espiritual de los critianos básicamente sucede en la dimensión de la mente. Las Escrituras nos entrenan para supervisar lo que pensamos y filtrar lo que contradice la voluntad de Dios (2 Co 10:4-5). Por tanto:

  • Asegúrate de mantener una perspectiva bíblica sobre cada área de tu vida. Medita en cómo usas tu tiempo libre y de ocio, cuáles son tus entretenimientos. Si algo no encaja en la cosmovisión y la ética bíblica, descártalo antes de que nublen tu conciencia.
  • Escucha atentamente la instrucción y la predicación en tu iglesia local. Con más frecuencia de lo que queremos admitir, no damos tanta relevancia a lo que Dios nos habla por medio de nuestros pastores en la iglesia local. Sugiero que actúes distinto a esa tendencia y seas un oidor atento con disposición a obedecer.
  • Busca consejo maduro y piadoso al tomar decisiones importantes. En ocasiones será necesario recoger sabiduría de hermanos maduros que agreguen valor a tu caminar cristiano. Esto enriquece tu manera de pensar y de decidir, y abre tus ojos para identificar ideas equivocadas de las cuales no eres del todo consciente. No pierdas tiempo y rodéate de buenos consejos.

Vive libre para glorificar a Cristo

Debemos mantenernos conscientes de esta batalla contra la idolatría y actuar con intencionalidad para proteger nuestra mente y corazón de sus invitaciones.

Con absoluta dependencia del Espíritu y confianza en Su sabiduría, vivamos para glorificar a Cristo, cuidándonos de los ídolos que buscan dominar nuestro corazón. Querido hermano, ¡cuídate de los ídolos!

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*