Cártel de los Soles: ¿mito político o red real de narcotráfico?

Representación del Cártel de los Soles vinculada a redes de narcotráfico y corrupción política en Venezuela
El concepto del Cártel de los Soles volvió al debate internacional tras cambios en la narrativa judicial de Estados Unidos.

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El Cártel de los Soles probablemente sea uno de los conceptos más polémicos y malinterpretados del narcotráfico latinoamericano.

Durante años, políticos, medios y gobiernos describieron al grupo como un gigantesco cartel venezolano controlado desde las más altas esferas del poder.

Sin embargo, la realidad parece mucho más compleja.

Expertos en crimen organizado, investigaciones independientes e incluso documentos recientes del Departamento de Justicia de Estados Unidos coinciden en algo importante: el Cártel de los Soles no funciona como un cartel tradicional al estilo del Cártel de Sinaloa o el CJNG.

Más bien, sería una red descentralizada de corrupción, clientelismo y protección estatal vinculada al narcotráfico.

El origen del nombre nació dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas

El término apareció en Venezuela durante la década de los 90.

La prensa comenzó a utilizar la expresión para referirse a generales investigados por supuestos nexos con tráfico de drogas.

El nombre hace referencia directa a los soles dorados que utilizan los altos mandos militares venezolanos en sus uniformes.

Con el tiempo, el concepto evolucionó hasta convertirse en una etiqueta utilizada para describir redes de corrupción dentro de sectores militares y políticos del chavismo.

El Cártel de los Soles no tendría una estructura clásica de cartel

A diferencia de organizaciones criminales tradicionales, el Cártel de los Soles no presenta: una jerarquía visible, un mando único, ni una estructura centralizada claramente identificable.

La organización investigativa InSight Crime lo describe más bien como un “ecosistema” compuesto por distintas facciones dentro del aparato estatal venezolano.

Según múltiples investigaciones, los actores involucrados no necesariamente producen droga ni operan laboratorios.

Su función estaría más relacionada con: protección de rutas, control de puertos, facilitación logística, cobro de sobornos y garantía de tránsito seguro para cargamentos ilícitos.

Eso explicaría por qué muchos expertos consideran incorrecto hablar de un “cartel” tradicional.

Estados Unidos cambió silenciosamente su narrativa judicial

Uno de los cambios más importantes ocurrió recientemente dentro de los propios tribunales estadounidenses.

En una acusación revisada contra Nicolás Maduro, el Departamento de Justicia eliminó gran parte del lenguaje que describía al Cártel de los Soles como una organización criminal estructurada.

En lugar de eso, la nueva redacción habla de: “un sistema de clientelismo” y “una cultura de corrupción”.

El documento sostiene que funcionarios civiles, militares y de inteligencia participaron en redes de narcotráfico dentro de un sistema político protegido desde las élites.

Sin embargo, ya no describe al Cártel de los Soles como un cartel unificado con mando vertical.

Entonces, ¿el Cártel de los Soles existe o no?

La respuesta depende de cómo se defina la palabra “cartel”.

Si se entiende como una organización criminal clásica, con estructura definida, liderazgo claro y operaciones centralizadas, la evidencia pública disponible resulta limitada.

Pero si se interpreta como una red de corrupción estatal que facilita operaciones ilícitas mediante protección política y militar, numerosos analistas consideran que sí existe un fenómeno real detrás del término.

El propio caso refleja cómo narcotráfico, geopolítica y propaganda terminan mezclándose dentro del conflicto entre Washington y Caracas.

Expertos del International Crisis Group también han cuestionado durante años la idea de un “megacartel” centralizado controlado directamente desde el gobierno venezolano.

El mito mediático terminó superando a la realidad operativa

Con el paso del tiempo, el término “Cártel de los Soles” adquirió una dimensión casi simbólica.

Para algunos gobiernos representa la prueba de la narcopolítica venezolana.

Para otros, funciona como una narrativa geopolítica utilizada para justificar presión internacional contra el chavismo.

La realidad probablemente se encuentra en un punto intermedio: una red de corrupción vinculada al narcotráfico sí parece haber existido dentro de sectores estatales venezolanos, pero no necesariamente bajo la forma cinematográfica de un gran cartel perfectamente organizado.

El caso demuestra además cómo el crimen organizado moderno ya no siempre funciona mediante estructuras rígidas.

En muchos países, las redes criminales operan cada vez más mezcladas con corrupción política, instituciones públicas y sistemas de protección estatal.

Leer también: Juicio de Maduro podría revelar nexos políticos con narcos.

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