La combinación entre ébola y desinformación se ha convertido en uno de los principales desafíos para las autoridades sanitarias en República Democrática del Congo (RDC), donde un nuevo brote del virus ya deja cientos de casos y decenas de fallecidos.
Según datos de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), la actual epidemia ha registrado 452 casos confirmados y 82 muertes apenas semanas después de haber sido declarada oficialmente. Sin embargo, los expertos advierten que el virus no es la única amenaza: los rumores, teorías conspirativas y noticias falsas están dificultando los esfuerzos para contener la enfermedad.
La lucha contra la desinformación en crisis sanitarias recuerda desafíos observados durante otras emergencias globales, un fenómeno que también hemos analizado en nuestra sección de Fact Check.
Un brote de ébola que enfrenta la desconfianza de la población
El actual brote afecta principalmente la provincia de Ituri, en el noreste de República Democrática del Congo. Las autoridades sanitarias confirmaron que se trata de la decimoséptima epidemia de ébola registrada en el país desde el descubrimiento del virus en 1976.
Sin embargo, muchos habitantes de las comunidades afectadas no aceptan las explicaciones científicas sobre la enfermedad. Algunos residentes atribuyeron las muertes a supuestas maldiciones, mientras que otros difundieron rumores que responsabilizaban a ataúdes, hospitales o trabajadores humanitarios por la propagación del virus.
La desconfianza provocó incluso ataques contra instalaciones médicas y organizaciones internacionales que colaboraban en la respuesta sanitaria.
Rumores que terminaron en violencia
Uno de los episodios más preocupantes ocurrió en la localidad de Mongbwalu, considerada uno de los principales focos de la epidemia.
Según autoridades sanitarias locales, una multitud enfurecida atacó el hospital general de la ciudad y posteriormente incendió una tienda de campaña perteneciente a la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF).
Como consecuencia, la organización retiró temporalmente a parte de su personal, mientras varios pacientes sospechosos de portar el virus abandonaron los centros de observación médica.
Los profesionales de la salud temen que estas personas hayan contribuido involuntariamente a la propagación de la enfermedad dentro de la comunidad.
Las teorías conspirativas vuelven a aparecer
Expertos en desinformación señalan que las narrativas falsas que circulan durante esta epidemia no son nuevas.
Christopher Nehring, investigador especializado en desinformación, explicó que durante prácticamente todas las emergencias sanitarias surgen versiones similares: acusaciones de armas biológicas, supuestas conspiraciones farmacéuticas, vacunas peligrosas o curas milagrosas ocultas por gobiernos y organismos internacionales.
En esta ocasión, verificadores de datos congoleños también detectaron mensajes difundidos por WhatsApp que aseguran, sin pruebas, la existencia de una conspiración entre el gobierno y científicos locales para reducir la población del este del país.
Equipos de verificación como Balobaki Check han desmentido estas afirmaciones tras revisar la información disponible.
La falta de recursos complica la respuesta sanitaria
La situación también se ve agravada por la reducción del financiamiento internacional destinado a emergencias sanitarias.
Organismos especializados han advertido que los recortes presupuestarios afectan no solo la atención médica directa, sino también las campañas de comunicación pública necesarias para combatir rumores y noticias falsas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado en diversas ocasiones que la información confiable constituye una herramienta fundamental para controlar epidemias, especialmente en regiones donde persiste una fuerte desconfianza hacia las instituciones.
Sin vacuna para la variante actual
Otro desafío importante es que actualmente no existe una vacuna aprobada específicamente para la variante Bundibugyo del virus del ébola, responsable del brote que circula en República Democrática del Congo.
Esto obliga a las autoridades a concentrar esfuerzos en el aislamiento de casos, la vigilancia epidemiológica, el rastreo de contactos y la educación comunitaria.
Sin embargo, estas medidas pierden efectividad cuando una parte de la población rechaza la información oficial o desconfía de los equipos sanitarios.
La información también salva vidas
Los expertos coinciden en que la lucha contra el ébola no depende únicamente de hospitales, laboratorios o equipos médicos.
La batalla también se libra en el terreno de la información.
Cuando los rumores sustituyen a la evidencia científica, las consecuencias pueden ser tan peligrosas como el propio virus. Por ello, especialistas insisten en fortalecer la comunicación pública, involucrar a líderes comunitarios y garantizar el acceso a información verificable para evitar que la desinformación siga alimentando una crisis sanitaria que ya ha cobrado decenas de vidas.
El impacto de las noticias falsas en situaciones de crisis también tiene implicaciones políticas y sociales más amplias, un fenómeno que abordamos regularmente en nuestra sección de Geopolítica.
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