Una conversación telefónica mantenida durante la noche entre Macron y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parece haber contribuido a que París se incline por actuar, en medio de la preocupación por el impacto de una posible prohibición estadounidense de exportar diésel.
La información trascendió gracias a una publicación de Euronews en español.
El paquete del G7 incluye además medidas para aumentar la producción de las refinerías y un compromiso de no restringir el comercio de energía y productos petrolíferos entre los países socios.
Los 100 millones de barriles equivaldrían aproximadamente a 830.000 barriles diarios si se liberaran de forma uniforme durante cuatro meses. Sin embargo, el impacto dependerá de la rapidez con la que los países pongan en el mercado sus reservas y de qué parte de ese petróleo pueda transformarse finalmente en diésel.
La liberación de crudo estratégico no se traduce de inmediato en más suministro de diésel. Las refinerías deben procesar primero ese crudo y la capacidad disponible, la logística y el tipo de petróleo accesible influyen en la cantidad de combustible que llega a los consumidores.
La operación podría ofrecer cierto alivio antes del invierno, cuando la demanda de diésel y de otros productos refinados suele aumentar.
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