Escándalo en el Mundial 2026: FIFA habilita a Balogun tras llamada de Trump a Infantino

Árbitro muestra la tarjeta roja a Folarin Balogun durante el partido entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina en el Mundial 2026.
La expulsión de Folarin Balogun en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 desencadenó una de las mayores controversias del torneo tras la suspensión posterior de la sanción por parte de la FIFA.

El delantero estadounidense Folarin Balogun quedó en el centro del mayor escándalo disciplinario del Mundial 2026, luego de que la FIFA suspendiera su sanción por tarjeta roja directa tras una llamada telefónica del presidente Donald Trump al titular del organismo, Gianni Infantino.

La decisión permitió que Balogun quedara habilitado para disputar el partido de octavos de final entre Estados Unidos y Bélgica, pese a que el reglamento de la competencia establece una suspensión automática de un partido para los futbolistas expulsados con roja directa.


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La roja que desató la tormenta

El origen del caso ocurrió el pasado 1 de julio, durante el partido de dieciseisavos de final en el que Estados Unidos derrotó 2-0 a Bosnia y Herzegovina. En el minuto 64, Balogun fue expulsado después de que el árbitro revisara en el VAR una acción sobre el defensor bosnio Tarik Muharemovic.

La jugada fue sancionada como un pisotón sobre el tobillo derecho del zaguero bosnio. En consecuencia, Balogun debía cumplir un partido de suspensión y perderse el duelo ante Bélgica. Sin embargo, el caso tomó un giro inesperado después de la intervención directa de Trump.

Trump llamó a Infantino y pidió revisar la jugada

Según reportes de agencias internacionales, Trump se comunicó directamente con Gianni Infantino para solicitar una revisión de la expulsión. Associated Press reportó que la FIFA levantó la suspensión de Balogun después de las llamadas del mandatario estadounidense, mientras que Reuters informó que la intervención desató una tormenta política y deportiva alrededor del torneo.

Trump celebró públicamente la resolución y agradeció a la FIFA por lo que calificó como una corrección de una injusticia. No obstante, la decisión abrió un debate inmediato sobre la independencia de los órganos disciplinarios del fútbol mundial.

Trump e Infantino admitieron públicamente la llamada

La existencia de la conversación telefónica ya no forma parte de una versión periodística sin confirmar. Tanto Donald Trump como Gianni Infantino reconocieron públicamente que hablaron sobre el caso Balogun. Trump afirmó desde el Despacho Oval que solicitó revisar la expulsión al considerar que «no era roja, ni siquiera falta», mientras que Infantino confirmó a través de los canales oficiales de la FIFA que mantiene conversaciones periódicas con el mandatario estadounidense sobre asuntos relacionados con el Mundial. Aunque ambos niegan que existiera una presión directa sobre el Comité Disciplinario, la admisión de la llamada alimentó el debate sobre la independencia de las decisiones de la FIFA.

La FIFA usó un vacío disciplinario

La FIFA mantuvo la tarjeta roja en el expediente de Balogun, pero suspendió la sanción de un partido bajo un periodo de prueba de un año. Para ello, el Comité Disciplinario recurrió al Artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, una figura que permite dejar en suspenso determinadas sanciones bajo condiciones específicas.

De esa manera, Balogun quedó habilitado para jugar ante Bélgica. Además, la resolución benefició directamente a Estados Unidos, que recuperó a uno de sus delanteros más importantes en la fase decisiva del torneo.

Bélgica acusa a FIFA de romper sus propias reglas

La reacción de Bélgica fue inmediata. La Real Federación Belga de Fútbol se declaró “asombrada” por la resolución y cuestionó que la FIFA dejara sin efecto una suspensión que, según el reglamento de la Copa del Mundo, debía aplicarse automáticamente tras una expulsión directa.

Posteriormente, la FIFA rechazó el reclamo belga al considerarlo inadmisible por razones procedimentales, según informó Reuters. La federación belga sostuvo que no recibió las explicaciones ni la documentación solicitada, lo que aumentó la tensión antes del partido.

UEFA habla de una decisión “incomprensible”

La controversia escaló aún más después de que la UEFA criticara públicamente la resolución de la FIFA. El organismo europeo calificó la decisión como “sin precedentes, incomprensible e injustificable”, según reportó Reuters.

Para varios dirigentes europeos, el problema no es solo la presencia de Balogun en el partido, sino el precedente que deja el caso. Si una sanción automática puede ser suspendida después de una llamada política, la neutralidad del sistema disciplinario queda bajo sospecha.

La integridad del Mundial queda bajo presión

El técnico belga, Rudi García, también criticó la resolución y sostuvo que Bélgica defiende la integridad del fútbol. Su reclamo se suma al de analistas y federaciones que advierten sobre el riesgo de que el Mundial quede expuesto a presiones externas.

El caso Balogun instala una pregunta incómoda para la FIFA: si la autonomía disciplinaria puede convivir con llamadas directas desde el poder político. En un torneo donde cada detalle puede decidir una clasificación, la apariencia de imparcialidad no es un adorno institucional; es la columna vertebral del juego.

Un precedente peligroso para el fútbol mundial

Aunque la FIFA sostiene que sus órganos jurídicos actuaron con autonomía y que la decisión se tomó conforme a su normativa interna, el episodio ya dejó una marca profunda en el Mundial 2026.

Finalmente, el caso no solo trata sobre una tarjeta roja, un delantero habilitado o un partido contra Bélgica. Trata sobre el límite entre el poder político y la autoridad deportiva. Y cuando ese límite se vuelve borroso, el fútbol deja de parecer una competencia y empieza a parecer una negociación.

Sin embargo, el tiro le salió por la culata. Bélgica aplastó 4-1 a Estados Unidos en el Estadio Seattle y eliminó sin contemplaciones al conjunto norteamericano en los octavos de final del Mundial 2026. Pese al enorme escándalo político y deportivo que permitió a Folarin Balogun disputar el encuentro como titular, el desenlace terminó resolviéndose en la cancha: la selección dirigida por Mauricio Pochettino fue ampliamente superada y quedó fuera del torneo, convirtiendo la polémica intervención en una controversia que no evitó la eliminación estadounidense.

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