El legado de Fujimori expone los límites de la estrategia de Trump frente a China en Perú

Keiko Fujimori durante una comparecencia oficial tras ganar las elecciones presidenciales de Perú en 2026.
Keiko Fujimori asume la presidencia de Perú con el reto de equilibrar las relaciones estratégicas entre Estados Unidos y China.

El legado de Fujimori vuelve a ocupar el centro del tablero geopolítico latinoamericano. La victoria presidencial de Keiko Fujimori representa un acercamiento político hacia Estados Unidos, pero no implica un distanciamiento de China. Por el contrario, la nueva mandataria ha dejado claro que Perú continuará apostando por una política exterior pragmática, manteniendo relaciones estratégicas con ambas potencias. Según el análisis de Impacto Noticias CR, esta posición refleja una realidad cada vez más evidente: Washington enfrenta crecientes dificultades para reducir la influencia económica que Pekín ha construido durante más de tres décadas en América Latina.


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El legado de Fujimori comenzó mucho antes de la rivalidad entre EE.UU. y China

Cuando Alberto Fujimori visitó Pekín por primera vez en 1990, el escenario internacional era muy distinto. Perú atravesaba una profunda crisis económica y necesitaba atraer inversión extranjera para recuperar la confianza de los mercados internacionales. Al mismo tiempo, China buscaba ampliar sus relaciones diplomáticas y comerciales tras el aislamiento internacional que siguió a los acontecimientos de Tiananmén.

Durante la década de 1990, Fujimori impulsó una política de apertura económica, promovió el ingreso de Perú al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y fortaleció los vínculos con Asia. Esa estrategia sentó las bases para que, años después, China se convirtiera en el principal socio comercial del país.

Trump descubre que Perú no quiere elegir entre Washington y Pekín

La Administración de Donald Trump ha intensificado sus esfuerzos para recuperar influencia en América Latina frente al crecimiento económico y estratégico de China. Sin embargo, el caso peruano demuestra que los intereses nacionales pesan más que las afinidades ideológicas.

Keiko Fujimori fue elegida con una plataforma favorable al libre mercado, al fortalecimiento de la seguridad y a una estrecha cooperación con Estados Unidos. No obstante, también ha reiterado que Perú no mantendrá un alineamiento automático con ninguna potencia y que privilegiará una política exterior basada en el pragmatismo y la defensa de sus intereses nacionales.

Como explicó el exministro de Economía Luis Miguel Castilla, esta posición forma parte de una tradición diplomática peruana que busca mantener relaciones equilibradas con sus principales socios internacionales.

China ya ocupa una posición estratégica en la economía peruana

La explicación es, sobre todo, económica. Actualmente China es el principal socio comercial de Perú y uno de los mayores inversionistas en minería, energía e infraestructura. De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas del Perú, empresas chinas lideran una parte significativa de la cartera de proyectos mineros del país y continúan ampliando su presencia mediante nuevas inversiones.

El símbolo más visible de esa relación es el puerto de Chancay, desarrollado por COSCO Shipping Ports con una inversión cercana a los US$1.300 millones. La infraestructura permitirá reducir considerablemente los tiempos de transporte hacia Asia y busca convertir a Perú en uno de los principales centros logísticos del océano Pacífico.

Precisamente por su importancia estratégica, el proyecto ha despertado preocupación entre diversos analistas estadounidenses, quienes consideran que fortalece la influencia económica de China en la región, aunque Pekín sostiene que se trata de una infraestructura con fines exclusivamente comerciales.

La competencia entre EE.UU. y China ya no se libra solo en el comercio

La disputa por Perú refleja una transformación más amplia del equilibrio internacional. La creciente demanda de cobre y otros minerales críticos ha convertido a los países andinos en piezas fundamentales para la transición energética, la inteligencia artificial y la industria tecnológica mundial.

Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), estos recursos serán esenciales para el desarrollo de vehículos eléctricos, redes eléctricas inteligentes y sistemas avanzados de almacenamiento energético durante las próximas décadas.

En consecuencia, la competencia entre Washington y Pekín trasciende el ámbito diplomático y se proyecta sobre las cadenas globales de suministro, la seguridad económica y el acceso a materias primas estratégicas.

El verdadero desafío será preservar el equilibrio

Para Keiko Fujimori, el reto consistirá en fortalecer la relación histórica con Estados Unidos sin poner en riesgo los vínculos económicos que Perú ha construido con China durante más de treinta años.

Como ha venido documentando Impacto Noticias CR, la rivalidad entre ambas potencias no obliga necesariamente a los países latinoamericanos a elegir un solo aliado. En cambio, abre un escenario donde la capacidad para mantener un equilibrio estratégico podría convertirse en uno de los principales activos diplomáticos de la región.

Si desea conocer más análisis sobre la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China, puede consultar nuestra cobertura especial sobre China y geopolítica, donde abordamos el impacto de esta rivalidad en América Latina y el resto del mundo.

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