La reducción de la jornada laboral: reformas y tendencias en el mundo

Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial sobre la reducción de la jornada laboral
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial sobre los cambios en la jornada laboral.

La reducción de la jornada laboral se ha convertido en uno de los principales debates sobre el futuro del trabajo. Mientras varios países avanzan hacia semanas laborales más cortas, otros mantienen límites amplios o enfrentan una distancia considerable entre la regulación formal y las prácticas laborales cotidianas.


Leer También:


Colombia: distribución flexible de las 42 horas

La reforma laboral colombiana contempla otros aspectos relevantes, además de la protección del salario. Entre ellos se encuentra la posibilidad de distribuir las 42 horas semanales en cinco o seis días, de acuerdo con el empleador, aunque se establece un límite de nueve horas de trabajo ordinario al día, sin incluir las horas extraordinarias.

Sin embargo, la reforma también modificó algunos beneficios. Por ejemplo, las horas de capacitación ya no se contabilizan dentro de la jornada laboral y los empleadores dejaron de estar obligados a conceder el Día de la Familia, una medida que otorgaba a los trabajadores dos días libres remunerados al año.

México: transición hacia una jornada de 40 horas

México se sumó en abril de 2026 a los países que avanzan hacia la reducción de la jornada laboral semanal a 40 horas, con el objetivo de dejar atrás el régimen tradicional de 48 horas sin disminuir los salarios. La transición será gradual y se extenderá hasta 2030.

Aunque algunos sectores, especialmente organizaciones sindicales y grupos de la oposición, reclamaron que se establecieran dos días de descanso obligatorio por semana, las autoridades mexicanas mantuvieron la disposición que contempla un día de descanso por cada seis días de trabajo.

La regulación aprobada por la Cámara de Diputados establece una jornada diaria de ocho horas para el turno diurno, siete horas para el turno nocturno y siete horas y media para el turno mixto. A cambio, permite distribuir las 40 horas semanales entre cinco o seis días, de acuerdo con la organización de cada centro laboral y las disposiciones aplicables.

Asimismo, el nuevo marco legal permite que los trabajadores realicen hasta 12 horas extraordinarias por semana, remuneradas al doble del valor de cada hora ordinaria. Cuando se supera el límite semanal permitido, las horas adicionales deben pagarse al triple.

A partir de 2027, la jornada laboral se reduciría a 46 horas semanales. Posteriormente, disminuiría a razón de dos horas por año hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030.

La realidad en otras partes del mundo

La jornada laboral presenta importantes diferencias a nivel internacional. En comparación con América Latina, la Unión Europea (UE) destaca por ofrecer marcos laborales con mayores protecciones para los trabajadores en materia de horarios.

Francia establece una jornada laboral legal de referencia de 35 horas semanales, mientras que Bélgica contempla una jornada semanal de 38 horas. En este último país, los trabajadores pueden acordar una ampliación de su horario a cambio de una remuneración adicional, dentro de los límites establecidos por la legislación. Además, la jornada ordinaria suele distribuirse en cinco días.

En los Países Bajos, la jornada laboral habitual puede oscilar entre 36 y 40 horas semanales, según el acuerdo entre el trabajador y el empleador. En determinadas circunstancias, puede ampliarse hasta un máximo de 60 horas, de acuerdo con los límites y requisitos establecidos por la legislación laboral.

Finlandia contempla jornadas laborales que pueden organizarse en torno a 36 horas semanales y distribuirse en hasta cuatro días, según el sector y el convenio aplicable. Por su parte, Dinamarca y Noruega suelen situarse en torno a las 37 o 38 horas semanales, dependiendo de la actividad y del acuerdo colectivo.

Países fuera de la Unión Europea

Fuera de la Unión Europea, destacan los casos de Australia, que establece una jornada ordinaria máxima de 38 horas semanales, y Nueva Zelanda, donde la jornada estándar es de 37,5 horas semanales y puede extenderse hasta un máximo de 40 horas.

En Canadá, la jornada laboral de referencia es de 40 horas semanales, mientras que el límite máximo puede alcanzar las 48 horas, según la jurisdicción y las condiciones aplicables.

En el extremo opuesto se encuentra India, con un límite que puede llegar a 56 horas semanales, una cifra relacionada con la amplitud de su sector informal. Este registro supera el estándar promovido por la OIT, que considera deseable una jornada de 40 horas semanales y establece que el tiempo de trabajo no debería superar las 48 horas por cada período de siete días.

A pesar de ello, algunos países cuentan con límites legales que superan considerablemente ese umbral. Entre ellos se encuentran Bután, con hasta 53 horas semanales; los Emiratos Árabes Unidos, con 52 horas; Kenia, con 52 horas, y Tailandia, también con 52 horas semanales, según el análisis comparativo publicado por El Comercio sobre las reformas de la jornada laboral en distintos países.

China y el esquema «996»

El caso de China resulta especialmente llamativo. Su normativa establece una jornada ordinaria que suele situarse entre 40 y 44 horas semanales. Sin embargo, en algunos entornos informales y corporativos se ha documentado una práctica de hasta 72 horas semanales, conocida como el esquema «996»: trabajar de 9 de la mañana a 9 de la noche durante seis días a la semana.

Este contraste evidencia la diferencia que puede existir entre los límites formales previstos por la legislación y las prácticas laborales que se desarrollan en determinados sectores. Por ello, al comparar las jornadas laborales internacionales, es importante distinguir entre la jornada ordinaria, los límites máximos legales, las excepciones y la realidad de cada mercado de trabajo.

Un debate todavía abierto

Las reformas hacia jornadas más cortas buscan mejorar el equilibrio entre la vida laboral y personal sin reducir los ingresos de los trabajadores. No obstante, sus efectos dependen de factores como la distribución de las horas, el pago de las horas extraordinarias, los días de descanso, los convenios colectivos y el nivel de cumplimiento de la normativa.

La comparación internacional muestra que no existe un único modelo. Algunos países priorizan la reducción progresiva de la jornada; otros permiten una mayor flexibilidad, y varios todavía enfrentan el desafío de hacer cumplir sus límites legales. En todos los casos, el objetivo central es conciliar la productividad con condiciones de trabajo dignas y sostenibles.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*