La inauguración del Centro de Atención Institucional (CACCO) no solo marcó la apertura de una nueva obra para el sistema penitenciario. También sirvió para poner sobre la mesa la continuidad de un proyecto que comenzó durante la administración anterior y que ahora llega a su etapa de funcionamiento bajo el gobierno de Laura Fernández.
Durante el acto, la presidenta presentó el centro como una pieza importante dentro de la estrategia nacional de seguridad. Según explicó, la obra representó una inversión de ₡16.774 millones, financiada completamente con recursos del presupuesto nacional.
“Aquí no hipotecamos el futuro de nadie, nadie nos prestó el dinero. Hemos demostrado una vez más de lo que somos capaces las autoridades del gobierno cuando tomamos decisiones firmes”, afirmó Fernández.
La mandataria aprovechó su discurso para subrayar que el proyecto no nació con su administración. Por el contrario, reconoció el trabajo de Rodrigo Chaves Robles, expresidente y actual ministro de Hacienda y de la Presidencia, quien asumió el liderazgo inicial de la obra.
Fernández incluso pidió un aplauso para Chaves y defendió la idea de que el proyecto representa una muestra de continuidad institucional, pese al cambio de administración.
“Lo que estamos haciendo hoy aquí es una demostración de cómo un proyecto excelente se inició en la administración anterior y se concluye hoy con la misma excelencia en mi gobierno”, señaló.
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Reconocimiento a los equipos responsables
Ese reconocimiento también alcanzó a los equipos técnicos y a los jerarcas que participaron en distintas fases del proceso. La presidenta mencionó al ministro de Seguridad Pública, Gerald Campos, a quien atribuyó un papel relevante en la planificación y en los primeros pasos de la ejecución.
También destacó la participación del actual ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar, así como la labor de los funcionarios públicos que mantuvieron el proyecto en marcha hasta su conclusión.
Entre esos equipos mencionó a los funcionarios del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplan), responsables de inscribir la iniciativa en el Banco de Proyectos de Inversión Pública. Para Fernández, detrás de los nombres de los jerarcas existe un grupo amplio de servidores públicos que asumió tareas concretas para hacer posible la entrega del centro.
“Atrás de ellos hay una inmensa cantidad de funcionarios públicos que tomaron la rienda de este proyecto; funcionarios de Mideplan que inscribieron este proyecto en el Banco de Proyectos de Inversión Pública. Ha habido un gran equipo humano para entregarle hoy a Costa Rica este importante proyecto”, concluyó.
Una promesa que ahora debe probarse
Fernández sostuvo que la apertura del CACCO permitirá avanzar hacia un nuevo modelo de seguridad penitenciaria. Su valoración es ambiciosa: afirmó que Costa Rica puede convertirse en un referente mundial en esta materia y describió la inauguración como un antes y un después para la seguridad nacional.
Más allá del discurso político, la obra deja expuesta la importancia de que los proyectos públicos sobrevivan a los cambios de gobierno. El CACCO fue presentado como el resultado de una cadena de decisiones y responsabilidades compartidas, desde su planificación inicial hasta la puesta en funcionamiento.
Ahora el reto será demostrar que la infraestructura cumple con las expectativas anunciadas y que puede traducirse en mejoras concretas para el sistema penitenciario. La inauguración abre esa etapa, pero será la operación cotidiana del centro la que determine el alcance real de las promesas hechas durante el acto.
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