Laura Fernández acusó a sus adversarios de presionar al Gobierno contra el proyecto de armonización eléctrica y anunció una nueva propuesta que buscará aprobar con 29 votos.
La presidenta de la República, Laura Fernández, endureció sus críticas contra el Partido Liberación Nacional (PLN), el Frente Amplio y otros sectores políticos tras el rechazo al proyecto de armonización del mercado eléctrico nacional.
“Yo no negocio con terroristas políticos”, afirmó la mandataria, al acusar a sus adversarios de condicionar el respaldo a la iniciativa a un aumento del financiamiento para las universidades públicas. Fernández calificó esa supuesta presión como una extorsión y aseguró que su Gobierno no negociará bajo esas condiciones.
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Fernández cuestiona al PLN y al Frente Amplio
La presidenta sostuvo que la posición del PLN constituye una muestra de irresponsabilidad y acusó al partido de actuar en sintonía con el Frente Amplio. También insinuó que ambas agrupaciones podrían acercarse con fines electorales.
Fernández defendió la reforma eléctrica y afirmó que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) apoyó el proyecto desde el inicio. Según la mandataria, la iniciativa permitiría contar con mejores condiciones para ampliar la capacidad eléctrica y sostener el desarrollo económico del país.
La capacidad eléctrica como prioridad
La presidenta afirmó que Costa Rica necesita suficiente carga eléctrica en Limón, Puntarenas, la Zona Sur y la Zona Norte para consolidar el crecimiento y generar mejores oportunidades de empleo para las nuevas generaciones.
“Yo no voy a renunciar a hacer lo que es correcto por este país”, sostuvo Fernández, quien vinculó la reforma con la competitividad nacional y con la necesidad de impulsar nuevas oportunidades económicas.
El Gobierno prepara otro proyecto de ley
Tras el rechazo de la propuesta, Fernández anunció que su equipo ya trabaja en un nuevo proyecto de ley que requiera 29 votos para su aprobación en la Asamblea Legislativa.
“No voy a bajar los brazos. Estamos trabajando ya con el equipo de gobierno en un nuevo proyecto de ley que requiera 29 votos para su aprobación”, declaró.
La mandataria aseguró además que el sector privado tendrá las puertas abiertas para proponer ajustes a la reforma, siempre que estos contribuyan a la competitividad nacional. Al mismo tiempo, afirmó que el Gobierno no dependerá de ese sector para aprobar la iniciativa.
Una nueva batalla legislativa
Fernández sostuvo que el oficialismo cuenta con 31 diputados y que utilizará la capacidad técnica del equipo encargado de energía para preparar una propuesta viable.
El nuevo proyecto tendrá que responder a las objeciones que provocaron el rechazo de la iniciativa anterior y explicar con claridad sus efectos sobre las tarifas, la competencia, el ICE, las universidades públicas y el desarrollo regional.
La disputa ya no se limita al contenido de la reforma eléctrica. También refleja un enfrentamiento sobre la negociación parlamentaria, el papel de las instituciones públicas y la relación entre el Poder Ejecutivo y los partidos de oposición.
Laura Fernández convirtió el rechazo al proyecto de armonización eléctrica en una nueva batalla política. Mientras acusa a sus adversarios de ejercer presión sobre el Gobierno, prepara una propuesta que buscará aprobar con 29 votos.
El desafío será demostrar que la nueva iniciativa constituye una solución técnica y no solo una respuesta al revés legislativo. Su viabilidad dependerá de la claridad de sus objetivos, la transparencia de sus efectos y la capacidad del Gobierno para construir respaldo más allá de sus propios diputados.
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