La estrategia de Irán ha cambiado. Ahora ataca la economía para contrarrestar el poderío militar. Esto expone la vulnerabilidad de los centros de datos de IA.
Irán ha usado su potencia de fuego contra refinerías y exportaciones de petróleo. Estos ataques causan estragos económicos en los países del Golfo y sus socios. Según reportes de Reuters, la infraestructura energética sigue siendo un punto crítico de fricción.
Ahora, los centros de datos son el nuevo objetivo. Estas instalaciones impulsan la tecnología más crucial del futuro. Irán ya ha bombardeado varios centros vecinos. Estados Unidos respondió atacando uno en Irán. Los ataques físicos a estos sitios son la gran novedad de 2026, lo que mantiene a Israel en alerta máxima ante la escalada regional.
Un viejo problema con un giro nuevo
Los centros de datos parecen algo nuevo por la revolución de la IA. Sin embargo, existen desde hace décadas. Siempre han sido objetivos de guerra estratégicos.
Los ejércitos operan el mando y control lejos del frente. Los enemigos buscan interrumpir estas comunicaciones. Antes usaban interferencias o ciberataques. Ahora usan drones, una táctica analizada frecuentemente por el CFR debido a su bajo costo y efectividad.
La IA es clave para la economía de EE. UU. y el Golfo. Irán puede causar mucho daño con drones de bajo costo. Además, afirma que estos centros son objetivos militares legítimos.
“No llevan una pegatina que diga: ‘¡Datos militares aquí!’”, señala Andrew Reddie, profesor en la Universidad de California. Los centros pueden almacenar datos militares y comerciales al mismo tiempo.
¿Y ahora qué?
Esta situación afecta a las empresas constructoras y a los gobiernos. En la práctica, son almacenes con equipos muy caros. Philip Wray, de la aseguradora MSIG USA, dice que es difícil blindarlos contra bombas.
Por ello, los sistemas se construyen duplicados. Esto protege contra desastres naturales o ataques. Si un centro cae, otro asume la carga de datos y cómputo.
Los Estados del Golfo siguen invirtiendo en IA pese a la guerra. Sin embargo, las empresas extranjeras tienen dudas. Temen que sus activos no estén protegidos adecuadamente en la región.
Los costos del seguro se están disparando. Joe Macejak, de la correduría Marsh, afirma que algunos aseguradores ya no asumen ciertos riesgos. La demanda de centros crece, pero los costos de materiales y mano de obra también.
Es un riesgo enorme para cualquier empresa. Un centro de datos puede convertirse en un blanco de guerra en cualquier momento. Incluso con seguro, las tecnológicas no podrán transferir todo el riesgo.
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