Más de mil millones de personas en todo el mundo tienen exceso de grasa en el hígado, una afección que puede provocar diversos problemas de salud.
Los investigadores creen que las herramientas de inteligencia artificial podrían ayudar a detectarla de forma temprana y contribuir a frenarla con la suficiente antelación como para salvar vidas.
Como consecuencia, un número cada vez mayor de especialistas está investigando cómo podría ayudar la IA. Jeffrey Lazarus es profesor de la Escuela de Posgrado de Salud Pública y Política Sanitaria de la CUNY.
Lazarus sugiere que las herramientas de IA podrían utilizarse para examinar minuciosamente un gran número de historiales médicos electrónicos. Así esperan identificar a las personas con mayor probabilidad de haber acumulado cantidades preocupantes de grasa hepática.
“La IA puede analizar retrospectivamente los datos de un número ingente de visitas hospitalarias y de informes de laboratorio”, asegura Lazarus. “Esto permite determinar a quiénes debe darse prioridad según su nivel de riesgo.”
Detección temprana del hígado graso
Si la enfermedad del hígado graso se detecta a tiempo, gran parte del daño puede revertirse. En las fases iniciales, ciertos cambios en el estilo de vida pueden ayudar a revertir la fibrosis y la inflamación, como reducir el consumo de alcohol, mejorar la alimentación, hacer ejercicio para perder peso e incluso aumentar el consumo de café.
Incluso en el caso de personas con fibrosis hepática de moderada a avanzada, se ha demostrado que tratamientos novedosos, como el medicamento GLP-1 semaglutida y un fármaco llamado resmetirom, son muy eficaces.
El hígado noble
“El hígado es un órgano muy versátil e interesante: es capaz de regenerarse, la fibrosis es reversible y el órgano puede volver a estar completamente sano”, señala Lazarus.
“Pero, tradicionalmente, nos hemos centrado más en la atención en fases avanzadas y en intentar prolongar la vida del paciente, en vez de detectar la enfermedad a tiempo y evitar que avance”.
Pruebas para detectar la fibrosis hepática
Una de las frustraciones de Lazarus y otros especialistas es que, aunque existen métodos sencillos y no invasivos para evaluar la salud hepática, rara vez se utilizan. Esto ocurre incluso entre personas con un riesgo conocido mucho mayor de sufrir complicaciones por la enfermedad del hígado graso, como quienes padecen obesidad o diabetes tipo 2.
El índice Fib-4, por ejemplo, estima el riesgo de que una persona padezca fibrosis hepática avanzada mediante una puntuación de 0 a 6. El cálculo se basa en la edad, los niveles de dos enzimas hepáticas y la capacidad de coagulación sanguínea. Para ello, los médicos deben realizar un análisis de sangre para evaluar el hígado, algo que en Estados Unidos suele formar parte de un chequeo médico anual.
Los médicos también disponen de una prueba sanguínea más precisa de segunda línea, conocida como «prueba mejorada de fibrosis hepática». Esta mide los niveles de dos proteínas implicadas en la formación de tejido cicatricial y de una enzima que inhibe la eliminación de las cicatrices del hígado.
La IA podría agilizar el diagnóstico
Se ha demostrado que el uso de ambas pruebas en pacientes con niveles preocupantes de grasa hepática multiplica por cuatro la tasa de diagnóstico de aquellos con fibrosis avanzada. Sin embargo, para los médicos que se enfrentan a cargas de trabajo y administrativas cada vez mayores, el simple hecho de añadir más pruebas al flujo de trabajo no se considera una opción sostenible.
“Es necesario contar con algo que pueda ejecutarse en segundo plano o que sea tan sencillo como pulsar un botón y listo”, explica Jonathan Dranoff, catedrático de medicina en la Universidad de Yale.
Por ello, Dranoff y Lazarus creen que la IA podría aprovechar los datos ya disponibles en los análisis de sangre rutinarios y automatizar el cálculo de la puntuación Fib-4. Esto facilitaría a los médicos de atención primaria decidir qué pacientes deben derivar a hepatología.
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