La diputada de Pueblo Soberano solicitó un informe formal al rector de la Universidad de Costa Rica tras afirmar que estudiantes afines al Gobierno han recibido amenazas y que una profesora utilizó una fotografía de Laura Fernández para ilustrar el fascismo.
La denuncia de la legisladora
Kattia Calvo aseguró que estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR) han sido objeto de presuntos actos de intimidación por apoyar al Gobierno o colaborar como asesores ad honorem con la fracción oficialista en la Asamblea Legislativa.
La diputada afirmó que en su despacho trabajan dos estudiantes de la UCR como asesores sin remuneración y que otra estudiante desarrolla allí su trabajo de graduación. Según su relato, algunos jóvenes de carreras como Derecho y Ciencias Políticas han recibido mensajes que los llevaron a retirar cursos o a enfrentar cuestionamientos por sus posiciones políticas.
Calvo sostuvo que cuenta con capturas de pantalla, fotografías y testimonios para respaldar sus afirmaciones. También indicó que los estudiantes estarían dispuestos a declarar sobre los hechos.
Leer También: Kattia Calvo: El Frente Amplio nunca será gobierno
Carteles contra un asesor legislativo
Entre los casos mencionados se encuentra el de Gabriel Brenes, asesor de la Asamblea Legislativa. Calvo aseguró que Brenes fue recibido en la UCR con carteles amenazantes e insultantes, presuntamente colocados por un grupo feminista de la institución.
“Los carteles con los que han recibido al asesor Gabriel Brenes, que es asesor en esta Asamblea Legislativa, y tenemos las fotos y tenemos las pruebas”, afirmó la legisladora.
Calvo vinculó el supuesto hostigamiento con la afinidad de Brenes con el Gobierno y con el partido Pueblo Soberano. La autoría de los carteles y el contexto en que fueron colocados aún tendrían que ser verificados.
Una presentación sobre el fascismo
La diputada también cuestionó a una profesora que, según denunció, utilizó una fotografía de Laura Fernández, presidenta de la República, para ilustrar el fascismo durante una clase.
“La misma profesora resulta que ahora dando su clase con una presentación y un rótulo con la foto de doña Laura Fernández, presidente todos los costarricenses para ilustrar el fascismo”, declaró Calvo.
La legisladora consideró que el episodio contradice la obligación de una universidad pública de promover la discusión, el criterio propio y la democracia. Sin embargo, para determinar si existió una conducta académicamente impropia sería necesario revisar la presentación completa, el objetivo de la clase y la explicación de la docente.
La profesora y el Frente Amplio
Calvo agregó que la profesora señalada formaría parte de la estructura del Frente Amplio en San Marcos de Tarrazú. Según dijo, posee una certificación del Tribunal Supremo de Elecciones que respaldaría esa vinculación política.
La participación de una docente en un partido no demuestra por sí sola que haya utilizado el aula con fines partidarios. La eventual responsabilidad dependería del contenido de la actividad, de los criterios de evaluación y de si los estudiantes fueron sometidos a presiones o represalias por sus opiniones.
El ensayo sobre Rodrigo Chaves
La diputada aseguró además que varios estudiantes retiraron un curso de Estudios Generales porque una profesora les habría solicitado redactar un ensayo titulado “Rodrigo Chaves la dictadura perfecta”. Calvo afirmó que conserva capturas de pantalla de la actividad y comentarios publicados en la plataforma de la universidad.
El título, por sí mismo, no permite establecer si hubo adoctrinamiento. Para valorar la denuncia sería necesario conocer las instrucciones completas, el propósito académico del ensayo, las opciones ofrecidas a los estudiantes y la forma en que se evaluó el trabajo.
“Los tienen secuestrados ideológicamente”
Calvo acusó a un grupo de ejercer una influencia ideológica sobre los estudiantes de la UCR y cuestionó que se denuncie el riesgo de las dictaduras mientras, según su versión, algunos alumnos tendrían que estudiar bajo presión política.
“Los propios estudiantes de la Universidad de Costa Rica tienen que vivir con miedo porque ese grupo adoctrinador los tiene secuestrados ideológicamente y no los deja pensar y no los deja decidir por su cuenta”, lamentó.
La expresión constituye una valoración política de la diputada y no una conclusión institucional. Para confirmar si existió intimidación sistemática sería necesario investigar los casos concretos, identificar a los responsables y verificar las pruebas mencionadas.
La consulta al rector
Calvo indicó que ya envió una consulta formal y por escrito al rector de la Universidad de Costa Rica. También advirtió que, dependiendo de la respuesta, presentará denuncias ante las instancias que correspondan.
“Ya mandé a hacer la consulta formal y por escrito al rector, a ver si se ríe tanto como aquel caballero allá que se ríe muy feo, y quiero ver esa respuesta porque detrás de esto vienen las denuncias en las instancias que tengan que venir”, afirmó.
Una investigación que exige rigor
La UCR deberá determinar si recibió la solicitud, qué información puede proporcionar y si corresponde abrir una investigación. El análisis debería incluir las fotografías, las capturas de pantalla, la presentación sobre el fascismo y la certificación electoral mencionada por Calvo.
Una universidad pública debe proteger tanto la libertad de cátedra como el derecho de los estudiantes a pensar de manera independiente. Si se confirman amenazas o represalias políticas, deberán aplicarse medidas; si las acusaciones carecen de contexto, la institución deberá aclararlo con evidencia.
El caso refleja la polarización que atraviesa la política costarricense. La controversia no debería resolverse mediante etiquetas ni acusaciones cruzadas, sino con una revisión documentada que permita distinguir entre crítica académica, activismo político, hostigamiento y amenazas.
Be the first to comment