El Museo Nacional restaurará el conjunto escultórico “La abolición del Ejército” después de que grafitis, manchas de pintura y rayones dañaran sus piezas durante recientes manifestaciones.
El Ministerio de Cultura y Juventud retiró temporalmente el conjunto dedicado al expresidente José Figueres Ferrer, ubicado en la Plaza de la Democracia, en San José. La institución tomó la decisión después de que varias manifestaciones provocaran daños en el monumento durante las últimas semanas.
El Museo Nacional recibió las piezas en su sede José Fabio Góngora, en Pavas. Allí, sus especialistas evaluarán el estado de cada elemento y definirán el proceso de conservación y restauración. La Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) apoyó el traslado con recursos técnicos y operativos.
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Los daños alcanzaron directamente las esculturas de bronce
El Museo Nacional identificó afectaciones que superan los daños registrados anteriormente en las bases del monumento. Los especialistas encontraron grafitis, manchas de pintura en aerosol y rayones sobre las superficies metálicas de las figuras.
La pintura cubrió zonas con valor estético y material, incluida la pátina natural que el bronce desarrolló con el paso del tiempo. Esa condición complica la limpieza y aumenta el riesgo de que algunas marcas permanezcan después de la intervención.
El museo calcula que la restauración podría durar varios meses. La institución todavía no fija una fecha para devolver el conjunto a la Plaza de la Democracia ni un costo definitivo para los trabajos, porque primero debe completar la evaluación técnica y económica.
El Ministerio defiende la protesta, pero condena el daño al patrimonio
La decisión de retirar las esculturas abrió una discusión que supera la reparación física del monumento: cómo proteger el patrimonio público sin restringir el derecho ciudadano a manifestarse.
El Ministerio de Cultura sostuvo que la libertad de expresión, la protesta y el derecho a disentir forman parte de una democracia activa. Sin embargo, la institución señaló que esas libertades no justifican la destrucción de bienes que pertenecen al conjunto de la sociedad.
La cartera explicó que el retiro no limita el uso de la Plaza de la Democracia ni representa una concesión frente a quienes dañaron la obra. El Ministerio busca proteger las piezas mientras los especialistas las restauran y las autoridades definen condiciones que reduzcan el riesgo de nuevos ataques.
El Museo Nacional presentó denuncias penales
El Museo Nacional informó los daños al Poder Judicial y presentó denuncias penales por las afectaciones ocurridas durante distintas protestas, incluida una manifestación del 2 de noviembre.
La institución también reportó daños anteriores en las bases del monumento y en otros elementos patrimoniales ubicados cerca de la Asamblea Legislativa. En esos casos, sus equipos limpiaron las superficies, las prepararon y aplicaron una nueva capa de pintura.
La investigación deberá determinar quiénes causaron los daños y si las autoridades pueden atribuir responsabilidades penales y económicas. El Ministerio de Cultura entregó videos, fotografías y otros elementos a los investigadores judiciales.
Una obra vinculada a la memoria de 1948
La artista costarricense Marisel Jiménez creó el conjunto escultórico, compuesto por varias figuras de bronce. Entre ellas aparecen la representación de José Figueres Ferrer, una niña asociada con la cultura, un niño que simboliza la educación y un mazo relacionado con la abolición del ejército.
Las autoridades inauguraron la obra en 1998. Desde entonces, el conjunto ocupa un lugar simbólico en un espacio público asociado con la memoria política de Costa Rica. Cada 1.º de diciembre, el país conmemora la abolición del ejército, una decisión que Figueres Ferrer impulsó después de la Guerra Civil de 1948.
El retiro ocurre pocas semanas antes de esa fecha conmemorativa y añade una dimensión política y simbólica a la ausencia temporal del monumento. La discusión ya no se limita a cuándo volverán las esculturas, sino también a qué condiciones permitirán conservarlas en un espacio abierto y de alta exposición pública.
El desafío: restaurar sin borrar la historia
Los especialistas no podrán resolver el problema con una simple limpieza de la superficie metálica. Primero deberán evaluar cómo intervenir el bronce sin alterar la pátina original ni provocar daños adicionales en una obra que ya forma parte del patrimonio cultural del país.
El caso plantea un dilema frecuente en las democracias contemporáneas: los monumentos pueden convertirse en símbolos de apoyo, rechazo o disputa política, pero su destrucción modifica de manera irreversible el patrimonio común.
Mientras el Poder Judicial investiga a los responsables, el Museo Nacional deberá determinar si las esculturas pueden recuperar plenamente su apariencia anterior o si algunas marcas quedarán como evidencia material de los conflictos que atravesaron la Plaza de la Democracia.
Por ahora, el Museo Nacional mantendrá el conjunto dedicado a José Figueres Ferrer bajo custodia institucional. Su regreso dependerá de los resultados de la restauración y de las medidas que las autoridades adopten para reducir el riesgo de nuevos daños.
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