Caminar por las periferias de las grandes ciudades peruanas y distritos populosos como San Juan de Lurigancho es encontrarse con un paisaje constante: fachadas de ladrillo naranja, columnas de fierro que sobresalen y una ausencia total de revestimiento. Lo que para un visitante parece una obra inconclusa es, en realidad, un complejo fenómeno social, económico y político detallado en un reciente análisis de BBC News Mundo.
Leer También:
- Mafia china en Perú y minería china: dos fenómenos distintos que están redefiniendo el país
- Fujimori abre frente en contra de la ideología de género
1. El modelo de ahorro «ladrillo a ladrillo»
Según el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE), cerca del 70% de las viviendas en el Perú se construyen bajo la modalidad de autoconstrucción progresiva. Ante la falta de acceso a créditos hipotecarios, debido a una informalidad laboral que supera el 70%, las familias levantan sus hogares piso por piso conforme logran ahorrar dinero.
Dejar las columnas con varillas de fierro expuestas, los famosos «fierros para el futuro», es una previsión estratégica para añadir nuevos niveles cuando los hijos crezcan o para crear departamentos de alquiler, convirtiendo la casa en un activo que crece con las generaciones.
2. El mito legal del Impuesto Predial
Existe una creencia popular muy extendida: que una casa sin tarrajear o con fierros visibles se considera legalmente «inconclusa», lo que evitaría o reduciría el pago del Impuesto Predial. Aunque especialistas aclaran que esto es un mito legal (el impuesto se basa en el autovalúo por materiales y área), la debilidad en la fiscalización municipal permite que muchos propietarios no declaren la finalización de obra para evitar que la valorización de su inmueble suba en los registros locales.
3. Clientelismo y falta de regulación
Históricamente, la dinámica del «voto por suelo» ha marcado el crecimiento de las urbes. Desde los años 60, diversos políticos han permitido invasiones y entregado títulos de propiedad a cambio de apoyo electoral, sin exigir estándares mínimos de construcción. Además, la ausencia de regulaciones estéticas municipales genera un «efecto contagio» donde el ladrillo expuesto se asimila como la norma del paisaje urbano.
4. Seguridad: La fachada como escudo contra la extorsión
Un factor reciente y alarmante es la seguridad ciudadana. Ante el auge de la criminalidad organizada y el cobro de cupos, algunos propietarios mantienen sus fachadas descuidadas de forma deliberada. Aparentar precariedad económica se ha convertido en una estrategia de supervivencia para no atraer la mirada de extorsionadores que buscan blancos con apariencia de solvencia económica.
5. La advertencia de CAPECO: El riesgo sísmico
Sin embargo, esta estética rústica esconde un peligro mortal. La Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO) advierte sobre la alta vulnerabilidad sísmica de estas estructuras. Al ser construidas sin asistencia técnica profesional y con materiales deficientes, millones de personas viven en estructuras que podrían colapsar ante un sismo de gran magnitud.
En conclusión, el ladrillo expuesto en el Perú es el rostro de un Estado ausente y de una población que construye su futuro a pesar de las barreras económicas y la inseguridad.
Be the first to comment