El 11 de septiembre de 2001 cambió la seguridad internacional, la política exterior de Estados Unidos y la vida de millones de personas. Veinticinco años después, uno de los principales acusados continúa detenido en Guantánamo. Su proceso judicial aún enfrenta disputas, secretos de inteligencia y preguntas sobre la respuesta al terrorismo.
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Khalid Sheikh Mohammed, el hombre señalado como cerebro operativo
Las autoridades estadounidenses señalan a Khalid Sheikh Mohammed como el principal arquitecto operativo de la conspiración. El plan culminó con el secuestro de cuatro aviones comerciales el 11 de septiembre de 2001.
Mohammed nació en Kuwait y estudió ingeniería en Estados Unidos. Después combatió en Afganistán durante la década de 1980. El FBI ya lo buscaba antes del 11-S por su presunta participación en atentados con bomba y operaciones terroristas frustradas.
Según la acusación, Mohammed presentó a Osama bin Laden la idea de usar aviones como armas contra objetivos estadounidenses. El plan atacó las Torres Gemelas, el Pentágono y, según la investigación oficial, un cuarto avión que cayó en Pensilvania tras la resistencia de los pasajeros.
¿Qué papel desempeñó dentro de Al Qaeda?
Khalid Sheikh Mohammed no dirigía Al Qaeda. Osama bin Laden ocupaba ese puesto. Mohammed aportó experiencia logística, contactos internacionales y capacidad para convertir una idea terrorista en un plan operativo.
Las investigaciones lo relacionan con otras tramas y atentados. Entre ellos figuran un proyecto para hacer explotar aviones sobre el Pacífico durante la década de 1990 y el primer ataque contra el World Trade Center, ocurrido en 1993.
De la captura en Pakistán a la prisión de Guantánamo
Una operación de inteligencia estadounidense capturó a Mohammed en Pakistán en 2003. Después, la CIA lo trasladó a centros secretos. Allí pasó tres años y soportó duras técnicas de interrogatorio. Luego, las autoridades lo llevaron a la base naval estadounidense de Guantánamo, en Cuba.
La defensa cuestiona las declaraciones que Mohammed entregó bajo tortura. Sus abogados sostienen que esas pruebas no tienen validez. Además, un tribunal militar analiza desde hace más de una década si puede juzgarlo y bajo qué condiciones.
¿Por qué el juicio del 11-S lleva un cuarto de siglo?
El proceso enfrenta varios obstáculos. Entre ellos aparecen la tortura, la clasificación de pruebas y la jurisdicción de las comisiones militares. La fiscalía debe demostrar que los abusos no contaminaron las pruebas.
El caso también sufrió cambios de fiscales, recursos de la defensa y disputas sobre acuerdos de culpabilidad. Cada avance provocó nuevas objeciones. Por eso, el tribunal aún no ha dictado una sentencia definitiva.
El acuerdo de culpabilidad que terminó bloqueado
En enero de 2025, Mohammed y otros dos acusados —Walid Muhammad Salih Mubarak bin Attash y Mustafa Ahmed Adam al Hawsawi— planeaban declararse culpables. A cambio, evitarían la pena de muerte y recibirían cadena perpetua sin libertad condicional.
Un día antes de la audiencia, un tribunal federal de apelaciones suspendió el procedimiento. El Gobierno estadounidense quería retirar el acuerdo. El tribunal estudió la petición porque consideró que el acuerdo podía causar un daño “irreparable”. En julio de 2025, rechazó formalmente el pacto.
El juicio fue fijado para junio de 2028
En agosto de 2026, un juez militar estadounidense fijó el juicio de Khalid Sheikh Mohammed para junio de 2028. La decisión busca reactivar el caso más importante de las comisiones militares creadas tras los atentados.
Sin embargo, la defensa todavía puede impugnar la decisión. También continúan las discusiones sobre las pruebas que la CIA obtuvo durante la detención secreta.
Guantánamo: el símbolo de una respuesta que aún no termina
Estados Unidos creó la prisión de Guantánamo durante la llamada guerra contra el terrorismo. Allí mantuvo detenidos a sospechosos fuera del territorio continental. Con el tiempo, la prisión se convirtió en un símbolo de la política antiterrorista de Washington.
Sus críticos denuncian detenciones indefinidas, falta de juicios ordinarios y violaciones de derechos humanos. Sus defensores consideran que los detenidos representan una amenaza extraordinaria. También defienden las comisiones militares como vía para procesar delitos de una guerra no convencional.
Las preguntas que siguen abiertas 25 años después
La detención de Khalid Sheikh Mohammed resume los problemas pendientes tras el 11-S. ¿Cómo debe un país juzgar a los responsables de un ataque masivo? ¿Qué valor tienen las pruebas obtenidas bajo coerción? ¿Hasta dónde puede llegar un Estado en nombre de la seguridad?
También persiste una pregunta histórica. ¿El sistema creado para combatir el terrorismo terminó dificultando la justicia? Mientras el tribunal no dicte una sentencia firme, el caso seguirá examinando las decisiones que Estados Unidos tomó después de los atentados.
Un acusado detenido, pero una historia todavía inconclusa
Veinticinco años después de los atentados, Khalid Sheikh Mohammed continúa detenido. El expediente aún no ofrece un cierre definitivo para las víctimas ni para la sociedad estadounidense. El caso combina terrorismo, inteligencia, tortura y derecho militar.
La historia judicial del 11-S sigue abierta en Guantánamo. El juicio previsto para junio de 2028 volverá a plantear una cuestión central: ¿cómo hacer justicia sin repetir los abusos que marcaron la respuesta al ataque?
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