El subjefe de fracción del oficialismo, Juan Manuel Quesada, denunció que durante una sesión de trabajo de la Comisión de Gobierno y Administración recibió expresiones ofensivas por parte de la diputada del Frente Amplio Vianney Mora Vega y de un asesor de esa fracción.
Según la denuncia de Quesada, los hechos ocurrieron durante la sesión realizada el martes. El legislador afirmó que Mora Vega lo llamó “chancho”, mientras que un asesor del Frente Amplio habría utilizado la expresión “carepicha” para referirse a él.
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Quesada deja constancia de su molestia ante la comisión
Durante su intervención ante la Comisión de Gobierno y Administración, Quesada aprovechó para dejar constancia formal de su molestia por lo ocurrido.
“Quiero dejar constancia mi profunda indignación ante expresiones ofensivas que fueron dirigidas hacia mi persona en una en la sesión de trabajo del día de ayer”, afirmó el legislador.
Quesada señaló directamente a la diputada Mora Vega por una de las expresiones que, según su versión, se habrían utilizado durante la sesión.
“Se me llamó chancho. Por parte de mi colega, la diputada Mora Vega”, manifestó.
Asimismo, aseguró que un asesor de la fracción del Frente Amplio también utilizó una expresión vulgar en su contra.
“Y un asesor de la fracción del Frente Amplio, utilizó una expresión vulgar y absolutamente inapropiada de alguien que participa en la función pública de esta asamblea y me llamó Carepicha”, declaró.
Quesada cuestiona la normalización de los insultos en la política
El subjefe de fracción del oficialismo aseguró que su señalamiento no responde únicamente a una ofensa personal, sino a lo que considera una problemática más amplia dentro del debate político.
“No lo menciono por una ofensa personal, lo menciono porque creo que estamos ante un problema más profundo, la peligrosa normalización de una política donde algunos creen que insultar es debatir y agredir es tener carácter”, expresó.
Quesada sostuvo que las diferencias políticas pueden mantenerse y expresarse con firmeza, pero deben desarrollarse dentro de un marco de respeto.
“En democracia podemos tener diferencias enormes. Podemos pensar distinto, votar distinto y defender posiciones opuestas con toda firmeza”, afirmó.
En esa línea, añadió: “Pero la altura de un político no se mide por su capacidad de destruir al adversario, sino por su capacidad de defender sus ideas sin perder el respeto”.
El diputado aseguró que continuará defendiendo sus posiciones, pero rechazó que los insultos sustituyan la discusión de fondo.
“Yo seguiré defendiendo mis convicciones con firmeza, pero nunca aceptaré que la descalificación sustituya al argumento”, manifestó.
“La dignidad no se pierde por un insulto”
Quesada también respondió a quienes consideran que una ofensa puede debilitar políticamente a una persona.
“A quienes creen que una ofensa debilita a una persona, les recuerdo algo: la dignidad no se pierde por un insulto, lo que se pierde es la altura de quien la pronuncia”, afirmó.
Un llamado a mantener la decencia en la política
Finalmente, Quesada hizo un llamado a mantener un comportamiento respetuoso dentro de la política y las instituciones públicas.
“Porque al final de nuestro paso por la política, nadie será recordado por las veces que humilló a otro. Seremos recordados por la forma en que ejercimos el poder, por el respeto que mostramos y por la huella que dejamos”, señaló.
Quesada cerró su intervención con una reflexión sobre el tono que, a su criterio, debería prevalecer en el debate político.
“La política puede ser apasionada, pero nunca debe dejar de ser decente”.
La denuncia eleva la tensión dentro de una comisión legislativa
El señalamiento coloca un nuevo foco de tensión en el trabajo de la Comisión de Gobierno y Administración, donde representantes de distintas fracciones participan en la discusión de asuntos legislativos y de control político.
Por el momento, la acusación fue planteada por Quesada durante su intervención. El legislador no solo cuestionó el contenido de las expresiones, sino que también reclamó que quedaran registradas como parte de la sesión.
Un conflicto político que trasciende el intercambio verbal
Más allá de las palabras denunciadas, el episodio expone el deterioro del debate público cuando las diferencias entre fracciones se trasladan del terreno argumentativo al intercambio personal.
La controversia también plantea la importancia de mantener reglas básicas de respeto en las comisiones legislativas. Las críticas políticas forman parte del debate democrático, pero los señalamientos personales y las expresiones ofensivas pueden dificultar la deliberación y profundizar la confrontación entre bancadas.
La denuncia de Quesada queda ahora incorporada al debate de la comisión, mientras corresponderá a las partes involucradas referirse a lo ocurrido y aportar su versión sobre el intercambio registrado durante la sesión.
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