Emmanuel Macron presidió este jueves en el Elíseo un consejo de seguridad con el primer ministro, los ministros implicados y el conjunto de los servicios de inteligencia, mientras Francia afronta nuevas protestas y una creciente presión sobre su dispositivo de seguridad.
La reunión se celebra mientras varios centros urbanos permanecen bajo toque de queda por tercera noche consecutiva y las nuevas concentraciones han sido prohibidas durante la jornada. El Elíseo indicó que el encuentro permitirá revisar los dispositivos de inteligencia, anticipación y seguridad para las próximas semanas, así como los disfuncionamientos relacionados con los acontecimientos del pasado fin de semana.
Una movilización mayor de la prevista
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, esperaba una asistencia cercana a 200.000 personas. Sin embargo, las estimaciones situaron la participación entre 550.000 y 800.000 manifestantes. Cerca de 60.000 miembros de las fuerzas de seguridad fueron desplegados el sábado en todo el país, aunque no lograron impedir los actos de vandalismo cometidos al margen de las marchas.
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Un dispositivo reforzado para el sábado 24 de octubre
La nueva movilización contará con militares de la fuerza Sentinelle y unidades de élite de la Policía y la Gendarmería, como el Raid, el GIGN y la BRI. Jean-Didier Berger, ministro delegado ante el Ministerio del Interior, anunció en BFMTV un aumento del 20 % de los efectivos respecto al 17 de octubre.
Una señal de desconfianza hacia el Ejecutivo
La reunión también ha evidenciado divisiones políticas. Varios candidatos a la elección presidencial de 2027 no acudirán: Marine Le Pen y Jordan Bardella, del Rassemblement National, así como el ex primer ministro Édouard Philippe, han decidido no asistir.
En cambio, la líder de los Ecologistas, Marine Tondelier, el ganador de las primarias socialistas Raphaël Glucksmann y el presidente de Les Républicains, Bruno Retailleau, confirmaron su presencia. La composición de la reunión refleja la dificultad del Ejecutivo para construir una respuesta política común ante la crisis.

Gobierno y LFI intercambian acusaciones
El Gobierno acusa al movimiento de izquierda radical de “avivar las brasas” de la cólera expresada en la calle. Según el Ejecutivo, la actuación de la izquierda radical contribuiría a mantener la tensión social en un momento de alta conflictividad.
La France insoumise (LFI), por su parte, denuncia una estrategia de “pudrimiento” por parte de las autoridades. El movimiento acusa al Gobierno de no ofrecer una respuesta política a unas reivindicaciones que considera legítimas, en particular las planteadas por los estudiantes de secundaria. Este intercambio muestra que la crisis se desarrolla también en el terreno político, donde el debate enfrenta las acusaciones de agitación con las demandas de diálogo y reconocimiento de las protestas.
Toques de queda y prohibiciones de concentraciones
La imposición de toques de queda por tercera noche consecutiva y la prohibición de nuevas concentraciones refuerzan de forma excepcional el control del espacio público. Estas medidas buscan limitar la violencia, pero también abren un debate sobre su proporcionalidad y sus efectos sobre el derecho de manifestación.
Una prueba de autoridad para Macron
El Gobierno deberá contener los riesgos inmediatos, revisar los fallos del fin de semana y explicar sus decisiones. La respuesta será evaluada tanto por su capacidad para proteger a la población como por su respeto a la protesta pacífica y su capacidad para mantener abiertos los canales de diálogo.
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Preguntas frecuentes
¿Quiénes no acudirán a la reunión?
Marine Le Pen, Jordan Bardella y Édouard Philippe no acudirán.
¿Quiénes confirmaron su presencia?
Marine Tondelier, Raphaël Glucksmann y Bruno Retailleau confirmaron su asistencia.
¿Cómo se reforzará la seguridad?
Participarán militares de Sentinelle y unidades como el Raid, el GIGN y la BRI. Los efectivos aumentarán un 20 % respecto al 17 de octubre.
¿Qué acusa el Gobierno a la izquierda radical?
El Gobierno acusa al movimiento de izquierda radical de “avivar las brasas” de la cólera expresada en la calle.
¿Qué sostiene LFI?
LFI denuncia una estrategia de “pudrimiento” de las autoridades y reclama una respuesta política a reivindicaciones que considera legítimas, especialmente las de los estudiantes de secundaria.
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