La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, realiza una visita oficial a El Salvador entre el 28 y el 31 de octubre de 2026, con una agenda centrada en seguridad ciudadana, lucha contra el crimen organizado y cooperación bilateral.
Durante su estadía, Fujimori se reúne con el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, y visita instalaciones vinculadas con las políticas de seguridad, salud y educación impulsadas por el Gobierno de El Salvador.
La visita ocurre en un momento en que Perú busca reforzar su respuesta frente a la criminalidad y analiza experiencias aplicadas en otros países de la región. Sin embargo, las fuentes oficiales consultadas describen una agenda de cooperación y conocimiento institucional, pero no confirman la firma de nuevos convenios específicos durante el viaje.
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El CECOT ocupa un lugar central en la agenda
Uno de los principales puntos de la agenda fue la visita al Centro de Confinamiento del Terrorismo, conocido como CECOT, una de las instalaciones más representativas de la política penitenciaria salvadoreña.
Durante el recorrido, Fujimori calificó a El Salvador como un “faro de esperanza para Latinoamérica” y expresó interés en conocer las medidas aplicadas por el Gobierno de Bukele para enfrentar a las organizaciones criminales.
La mandataria peruana también señaló que su administración evalúa adaptar parte de esa experiencia a la construcción y organización de futuros centros penitenciarios en Perú. El interés se concentra principalmente en el aislamiento de personas consideradas de alta peligrosidad y en el control de las estructuras criminales desde el sistema penitenciario.
La visita al CECOT fue reportada por Radio Nacional del Perú, que describió el recorrido como parte de la agenda oficial de la presidenta.
Perú busca conocer el modelo de seguridad salvadoreño
La cooperación en seguridad constituye el principal eje político de la visita. Perú enfrenta problemas relacionados con extorsiones, organizaciones criminales, violencia urbana y control territorial, mientras El Salvador ha presentado su estrategia de seguridad como una experiencia aplicable a otros países latinoamericanos.
El Gobierno peruano busca identificar qué elementos pueden ser adaptados a su realidad institucional. Entre ellos figuran la ampliación de la capacidad penitenciaria, el aislamiento de reclusos de alta peligrosidad, la cooperación entre policías y fuerzas de seguridad, y el intercambio de información sobre crimen organizado.
La transferencia de un modelo de seguridad, sin embargo, no puede realizarse de manera automática. Perú y El Salvador tienen diferencias importantes en población, territorio, estructura criminal, sistema judicial y organización penitenciaria.
Seguridad y derechos fundamentales
La experiencia salvadoreña también genera preguntas sobre el equilibrio entre eficacia policial, garantías judiciales y supervisión institucional.
El Gobierno de Bukele ha defendido la reducción de los homicidios y el debilitamiento de las pandillas como resultados de su política de seguridad. Sus críticos, en cambio, han cuestionado la duración de las detenciones, las condiciones penitenciarias, el acceso a la defensa y los mecanismos de control sobre las operaciones de seguridad.
Por ese motivo, cualquier adaptación para Perú deberá considerar no solo la infraestructura o el aislamiento penitenciario, sino también el marco constitucional, el debido proceso y la supervisión de las instituciones encargadas de aplicar las medidas.
La agenda incluye salud, educación y tecnología
La visita no se limita al área de seguridad. Según TVPerú, la agenda de Fujimori también contempla el fortalecimiento de la cooperación bilateral en salud, educación y turismo.
La presidenta peruana recorrió el Hospital Nacional Especializado Rosales para conocer la experiencia salvadoreña en tecnología aplicada a la atención médica. También visitó una institución educativa con el objetivo de observar proyectos relacionados con infraestructura, herramientas digitales y aprendizaje.
Estos recorridos buscan ampliar la relación bilateral más allá de la seguridad y establecer áreas de intercambio institucional. No obstante, las fuentes oficiales consultadas no detallan nuevos convenios firmados como resultado de esas visitas.
Los acuerdos bilaterales existentes
Perú y El Salvador ya cuentan con instrumentos de cooperación anteriores. El registro oficial de tratados del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú incluye un Convenio Comercial entre ambos países.
La Cancillería peruana también registra un Convenio de Cooperación Pesquera y un Convenio Básico de Cooperación Técnica y Científica suscrito en 1996.
Estos instrumentos son anteriores a la visita de octubre de 2026. Por tanto, no deben presentarse como acuerdos firmados durante el encuentro entre Fujimori y Bukele.
El TLC continúa en proceso de negociación
En materia comercial, Perú y El Salvador mantienen un proceso de negociación para actualizar y concluir un Tratado de Libre Comercio.
La plataforma oficial Acuerdos Comerciales del Perú señala que el Marco General de Negociación fue aprobado el 22 de enero de 2025. La misma plataforma explica que las conversaciones incluyen temas como acceso a mercados, reglas de origen, inversión, servicios, propiedad intelectual, contratación pública y asuntos institucionales.
La información oficial disponible no confirma que durante la visita de Fujimori se hayan firmado 14 de los 19 capítulos mencionados en versiones preliminares de la agenda. Por ello, el TLC debe describirse como una negociación en curso y no como un acuerdo ya concluido.
Una relación bilateral en expansión
La visita busca ampliar los vínculos entre Perú y El Salvador en áreas estratégicas. El interés peruano por la experiencia salvadoreña se concentra en la seguridad, pero la agenda también incorpora salud, educación, tecnología, turismo e inversión.
Para El Salvador, la visita representa una oportunidad para proyectar internacionalmente su modelo de seguridad y fortalecer su relación con otro país latinoamericano. Para Perú, el viaje permite observar políticas aplicadas en un contexto regional y evaluar cuáles podrían adaptarse a sus propias necesidades.
La cooperación, sin embargo, deberá traducirse en políticas concretas, mecanismos de seguimiento y resultados verificables. Las declaraciones políticas y los recorridos institucionales no sustituyen la publicación de convenios, cronogramas, presupuestos y responsabilidades específicas.
Conclusión
La visita de Keiko Fujimori a El Salvador tiene como eje principal el estudio del modelo de seguridad impulsado por Nayib Bukele, especialmente la experiencia penitenciaria del CECOT.
La agenda también incluye salud, educación, tecnología, turismo e inversión. Sin embargo, las fuentes oficiales consultadas confirman áreas de cooperación y actividades institucionales, pero no una lista de nuevos convenios suscritos durante la visita.
Perú y El Salvador mantienen acuerdos bilaterales anteriores y continúan negociando un Tratado de Libre Comercio. El desafío para ambos gobiernos será transformar la cooperación anunciada en mecanismos transparentes, compatibles con sus marcos legales y capaces de producir resultados concretos.
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