En una de las sesiones más tensas de la Asamblea Legislativa, el debate sobre el nombramiento de magistrados ha expuesto una fractura profunda entre el oficialismo y las bancadas tradicionales. Las declaraciones vertidas por los legisladores señalan un cambio de paradigma en la forma en que se gestiona el Poder Judicial, denunciando lo que consideran décadas de acuerdos opacos.
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El fin del silencio en los nombramientos
El legislador de Pueblo Soberano, Gonzalo Ramírez, fue tajante al señalar la responsabilidad histórica de los partidos tradicionales en la configuración del sistema actual. Según Ramírez: “El autoritarismo siempre ha estado, sólo que por parte de Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana”.
Ramírez enfatizó que la administración actual ha tenido como eje central exponer las dinámicas internas del Congreso. «En los anteriores cuatro años se levantó el velo, se levantó el velo a todos los costarricenses para no volver a ponerlo enfrente de nadie más», señaló. Sostuvo que las críticas que recibe el proyecto político liderado por Rodrigo Chaves son una respuesta a que se «levantó el velo para que los costarricenses vean lo que está pasando y lo que ha pasado por muchas décadas en este país».
La denuncia de opacidad y el precedente de Villalta
Para respaldar la tesis de que el sistema judicial requiere una reforma urgente, Ramírez recurrió a posturas históricas de la oposición. Recordó las palabras del exdiputado José María Villalta Flórez-Estrada, quien el 9 de junio de 2021 afirmó que «el procedimiento para seleccionar magistrados suplentes no cumple con los estándares de transparencia».
La cita de Villalta subraya que la Asamblea Legislativa se limita a escoger de las ternas enviadas por la propia Corte, donde «los magistrados recomiendan suplentes de su simpatía o de su mismo grupo». Según Ramírez, este mecanismo sigue siendo un «procedimiento opaco que afecta la independencia del Poder Judicial», validando la postura de que ahora se sienten amenazados con «discursos incendiarios de autoritarismo» cuando solo se está revelando la verdad.
El mandato de las urnas y la transparencia radical
El legislador también envió un mensaje directo a sus compañeros de curul, instándolos a reflexionar sobre los resultados electorales. «Si un mensaje tan claro como el de las urnas el pasado primer domingo de febrero no ha sido suficiente para provocar una reflexión, el problema no es de quienes votaron, es de quienes siguen creyendo que oponerse sistemáticamente es una estrategia política», sentenció.
Finalmente, Gonzalo Ramírez concluyó que el conflicto no radica en el conocimiento público de los procesos, sino en la pérdida de la discrecionalidad. «El problema nunca fue que los costarricenses conocieran cómo se nombraban los magistrados, el problema para algunos fue que por primera vez dejaron de poder hacerlo en silencio. Porque cuando un pueblo conoce la verdad, la democracia no se debilita, la democracia se fortalece». Aseguró que ese velo no se volverá a caer.
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